viernes, mayo 01, 2009



Majjhima Nikaya
Los sermones medios del Buddha


El Gran Sermon a Saccaka (extracto)

..."Entonces pensé: ha habido en el pasado, habrá en el futuro, y hay también hoy en día, ascetas y brahmines que han experimentado dolores penetrantes y punzantes provocados por el esfuerzo, pero no los hay que en nada superen a estos. Sin embargo, no he lledago a través de ellos a ningún estado sobrehumano ni a ningún conocimiento y visión propios de los nobles, ¿No habrá otro camino hacia la iluminación?

Entonces, Aggivessana, recordé: "Un día, cuando mi padre, del clan de los Sakyas, estaba trabajando, yo me encontraba sentado tomando el fresco a la sombra de un árbol. Allí, apartado de los deseos de los sentidos, apartado de lo que es perjudicial, alcancé y permanecí en la primera abstracción meditativa (Primer Dhyana), en la que hay gozo y felicidad nacidos del apartamiento y va acompañada de ideación y reflexión. ¿No podría ser ese el camino hacia la iluminación?"

Y Aggivessana, a la luz de aquel recuerdo comprendí: "Este es el camino hacia la iluminación" En tonces Aggivessana pensé: "¿Porque temer a una felicidad que no tiene nada que ver con los placeres de los sentidos ni con lo que es perjudicial? Y aggivessana me dijé: "No temo a esa felicidad que no tiene nada que ver con los placeres de los sentidos ni con lo que es perjudicial"

Entonces Agivessana pensé: "No es fácil lograr esa felicidad con un cuerpo llegado a tanta extenuación, ¿y si comiera algo sólido, arroz hervido y yogurt?"
Así que Agivessana, comí algo sólido, arroz hervido y yogurt. En aquella ocasión me acompañaban cinco monjes que pensaban: "Si el asceta Gotama logra la enseñanza, nos lo dirá". Pero por tomar algo sólido, arroz y yohgurt, se decepcionaron conmigo y se fueron pensando: "El asceta Gotama se da la buena vida, ha dejado de lado el esfuerzo dandose a la buena vida".

Así que Aggivessana, tras ingerir comida sólida y haber recuperado fuerza, apartado de los deseos de los sentidos, apartado de lo que es perjudicial, alcancé y permanecí en la primera abstracción meditativa, en la que hay gozo y felicidad nacidos del apartamiento y va acompañada de ideación y reflexión. Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida tampoco se estableció apoderándose de mi mente.

Luego, al cesar la ideación y reflexión, alcancé y permanecí en la segudna abstracción meditativa, en la que hay gozo y felicidad nacidos de la concentración, está libre de ideación y reflexión, y va acompañada de unificación de la mente y serenidad interior.
Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida tampoco se estableció apoderándose de mi mente.

Luego, al desvanecerse el gozo, permanecí ecuánime, atento y lúcido, experimentando con el cuerpo aquel estado de felicidad que los nobles llaman: "Vivir felíz, atento y ecuánime", con lo que alcancé y permanecí en la tercera abstracción meditativa. Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida tampoco se estableció apoderándose de mi mente.

Luego, al renunciar al placer, al renunciar al dolor, y previa desaparición de la alegría y la aflicción, alcancé y permanecí en la cuarta abstracción meditativa, sin dolor ni placer, completamente purificada por la atención y la ecuanimidad. Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida tampoco se estableció apoderándose de mi mente.

Entonces, con la mente así concentrada, completamente purificada, nítida, intachable, libre de impurezas, maleable, dispuesta para la acción, equilibrada, inmutable, dirigí la mente hacia el conocimiento y recuerdo de mis vidas anteriores. Recordé mis múltiples vidas anteriores, es decir, un nacimiento, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos ciclos cósmicos de contracción, muchos ciclos cósmicos de expnasión, muchos siglos cósmicos de contracción y expansión: "Allí, así me llamaba, tal era mi familia, tal era mi apariencia, tal era mi alimento, así experimenté placer y dolor, tanto así duro mi vida, allí fallecí y en otra parte reaparecí, allí, así me llamaba, tal era mi familia, tal era mi apariencia, tal era mi alimento, así experimenté placer y dolor, tanto así duro mi vida, allí fallecí y aquí reaparecí".

Así recordé mis múltiples vidas anteriores con sus características y detalles. Este Agivessana, fue el primer conocimiento que logré en el primer tercio de la noche. La ignorancia se desvaneció y el conocimeinto surgió, las tineblas se desvanecieron y la luz surgió, como sucede cuando uno permanece alerta, constante y diligente. Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida tampoco se estableció apoderándose de mi mente.

Luego, con la mente así concentrada, completamente purificada, nítida, intachable, libre de impurezas, maleable, dispuesta para la acción, equilibrada, inmutable, dirigí la mente hacia el conocimiento del nacer y morir de los seres. Con el ojo divino prurificado, que va más allá de lo humano, ví a los seres falleciendo y reapareciendo, conocí a los seres inferiores, superiores, bellos, feos, afortunados, desafortunados, según sus acciones anteriores y supe: "Ciertamente, los seres de mala conducta corporal, de mala conducta verbal, de mala conducta mental, que insultan a los nobles, que sostienen concepciones erróneas, cuyas acciones se derivan de concepciones erróneas, tras la muerte y descomposición del cuerpo reaparecen en la perdición, en un mal destino, en lugares de sufrimiento, en los infiernos. Pero aquellos seres de buena conducta corporal, de buena conducta verbal, de buena conducta mental, que no insultan a los nobles, que sostienen concepciones verdaderas, cuyas acciones se derivan de concepciones verdaderas, tras la muerte y descomposición del cuerpo reaparecen en un buen destino, en algún mundo celestial"

Así, con el ojo divino prurificado, que va más allá de lo humano, ví a los seres falleciendo y reapareciendo, conocí a los seres inferiores, superiores, bellos, feos, afortunados, desafortunados, y supe que renacen según sus acciones anteriores. Este Agivessana, fue el segundo conocimiento que logré en el segundo tercio de la noche. La ignorancia se desvaneció y el conocimeinto surgió, las tineblas se desvanecieron y la luz surgió, como sucede cuando uno permanece alerta, constante y diligente. Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida tampoco se estableció apoderándose de mi mente.

Luego, con la mente así concentrada, completamente purificada, nítida, intachable, libre de impurezas, maleable, dispuesta para la acción, equilibrada, inmutable, dirigí la mente hacia el conocimiento de la aniquilación de las corrupciones.

Supe tal y como es: "Esto es el sufrimiento", supe tal y como es: "Este es el origen del sufrimiento", supe tal y como es: Este es el cesar del sufrimiento", supe tal y como es este es el camino que lleva al cesar del sufrimiento. Supe tal y como son: "Estas son las corrupciones", supe tal y como es: ""este es el origen de las corrupciones", supe tal y como es: Este es el cesar de las corrupciones", supe tal y como es: "este es el camino que lleva al cesar de las corrupciones".

Cuando supe y ví así, mi mente quedó liberada de la corrupción del deseo de los sentidos, mi mente quedó liberada de la corrupción del devenir, mi mente quedó liberada de la corrupción de la ignorancia. Cuando quedé liberado, supe que estaba liberado y supe: "Aniquilado el renacer, cumplida la vida de santidad, hecho lo que había por hacer, no hay ya más devenir".

Este Agivessana, fue el tercer conocimiento que logré en el último tercio de la noche. La ignorancia se desvaneció y el conocimeinto surgió, las tineblas se desvanecieron y la luz surgió, como sucede cuando uno permanece alerta, constante y diligente. Sin embargo, Agivessana,la sensación de placer surgida no se estableció apoderándose de mi mente.

Agivessana, se perfectamente que cuando predico el Dharma a un grupo de gente, cada uno de ellos piensa: "El asceta Gotama está predicando especialmente para mí". Sin embargo Agivessana esto no es así: el Tathagata predica el Dharma para que sea conocido por todos.
Aggivessana, al terminar la predicación, volviendo a la misma señal de concentración de antes, estabilizo internamente la mente, la calmo, unifico y concentro, permaneciendo continuamente en este estado."