"Simha dijo: hay una duda que todavía tengo en mi mente respecto a la doctrina del Bienaventurado; yo soy un soldado y el rey me ha encargado que refuerce sus leyes y que pelee sus guerras. ¿El Tathagata declara que es incorrecto ir a la guerra para proteger a nuestros hogares, esposas, hijos y propiedad? ¿El Tathagata enseña la doctrina de un completo autorendirse? ¿El Tathagata sostiene que la guerra que tien una causa justa debe ser prohibida?.
El Buda respondió: Aquel que merece castigo debe ser castigado y aquel que merece favor debe ser favorecido. Al mismo tiempo el tathagata enseña que no se debe lastimar a ningún ser vivo, sino estar lleno de amor, de amabilidad. Éstas afirmaciones no son contradictorias pues quien quiera que sea que deba ser castigado por los crímenes que ha cometido, sufre sus heridas no por la malevolencia del juez sino a causa de sus malas obras. Sus propios actos lo han llevado a sufrir el castigo que le inflige el ejecutor de la ley. Cuando un magistrado castiga, no debe haber odio en su pecho; y un asesino cuando es condenado a muerte debe considerar que este es el fruto de su propio acto. El Tathagata enseña que toda guerra en que los hombres tratan de matar a sus hermanos es muy lamentable, pero él no enseña que aquellos que van con una causa justa, después de haber gastado todos los recursos para preservar la paz, sean merecedores de culpa. debe ser culpado aquel que es la causa de la muerte. El Tathagata enseña que yo debe rendirse completamente, pero no enseña que nada se deba rendir ante los poderes que son malignos, sean hombres, dioses o elementos de la naturaleza. Debe haber lucha pues toda vida es un tipo de lucha. Pero aquel que lucha debe estar alerta de tal manera que no luche por interes propio, contra la verdad y la rectitud. Aquel que lucha por interes propio para ser grande, rico, poderoso o famoso no tendrá recompensa. Pero aquel que lucha por la rectitud o la verdad tendrá grandes recompensas, pues incluso su derrota será una victoria. El yo no es una vasija adecuada para recibir ningún éxito; el yo es pequeño y sus contenidos pronto se dispersan. Sin embargo, la verdad, es lo suficientemente grande para recibir las aspiraciones de todos los yos, y cuando los yos se rompen como burbújas de jabón, sus contendios se preservarán y en la verdad llevarán una vida interminable.
Simha: el que va a la batalla, aunque sea por una causa justa , debe estar preparado para ser asesinado por us enemigos pues ese es el destino de los guerreros; y si le llega este destino no tiene razón para quejarse. Pero aquel que es victorioso debería recordar la inestabilidad de las cosas mundanas. Quizá su éxito sea grande, pero aunque sea tan grande, la rueda de la fortuna puede girar de nuevo y arrojarlo al polvo. Simha, la doctrina de la conquista del yo no se enseña para destruir las almas de los hombres sino para preservarlas.."
Traducción: Roberto García Fernández
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